El niñito miraba al abuelo escribir una carta.
En un momento dado le preguntó:
- ¿Abuelo, estás escribiendo una historia que nos pasó a los dos? ¿Es, por casualidad, una historia sobre mí?
El abuelo dejó de escribir, sonrió y le dijo al nieto:
- Estoy escribiendo sobre ti, es cierto. Sin embargo, más importante que las palabras, es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que tú fueses como él cuando crezcas.
El nieto miró el lápiz intrigado, y no vio nada de especial en él, y preguntó:
- ¿Qué tiene de particular ese lápiz?
El abuelo le respondió:
- Todo depende del modo en que mires las cosas. Hay en él cinco cualidades que, si consigues mantenerlas, harán siempre de ti una persona en paz con el mundo.
Primera cualidad: Puedes hacer grandes cosas, pero no olvides nunca que existe una mano que guía tus pasos. Esta mano la llamamos Dios, y Él siempre te conducirá en dirección a su voluntad.
Segunda cualidad: De vez en cuando necesitas dejar lo que estás escribiendo y usar el sacapuntas. Eso hace que el lápiz sufra un poco, pero al final, estará más afilado. Por lo tanto, debes ser capaz de soportar algunos dolores, porque te harán mejor persona.
Tercera cualidad: El lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar aquello que está mal. Entiende que corregir algo que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia.
Cuarta cualidad: Lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que hay dentro. Por lo tanto, cuida siempre de lo que sucede en tu interior.
Quinta cualidad: Siempre deja una marca. De la misma manera, has de saber que todo lo que hagas en la vida, dejará trazos. Por eso intenta ser consciente de cada acción.
PAULO COELHO
viernes, 1 de julio de 2011
miércoles, 29 de junio de 2011
de cada 100 solo 5%
- Teniamos una clase de Fisiologia en la
- escuela de medicina después de la semana
- de la Patria. Como la mayoria de los alumnos
- había viajado aprovechando el feriado
- prolongado, todos estaban ansiosos para
- contar las novedades a los colegas y la
- excitación era general
- Un viejo profesor entro en el salón e
- inmediatamente percibio que iria tener
- trabajo para conseguir silencio.
- Con gran dosis de paciencia intento
- comenzar la clase, vos crees que
- nos callamos?
- nada!
- Con cierto verguenza, el profesor
- volvió a pedir silencio educadamente.
- No resulto, ignoramos la solicitud y
- continuamos firmes con la conversación.
- Ahí fue que el viejo profesor perdio la paciencia
- y nos reto, como nunca vi antes.
- Mira lo que dijo
- “Presten atención porque voy a hablar esto por
- única vez”, dijo, levantando la voz. Un
- silencio de culpa se instalo en todo el
- salón. El profesor continuo:
- “Desde que comece a enseñar, hace ya
- muchos años, descubri que nosotros los
- profesores, trabajamos con el 5% de los
- alumnos de una clase. En todos estos años
- observe que de cada cien alumnos, apenas
- cinco son realmente aquellos que hacen
- alguna diferencia en el futuro, apenas cinco
- se vuelven profesionales brillantes y contribuyen
- de forma significativa para mejorar la calidad
- de vida de las personas.”
“EL otro 95% sirve solo para hacer
volumen. Son medíocres y pasan por la vida
sin dejar nada útil.”
- “Lo interesante es que este porcentaje
- vale para todo el mundo. Si ustedes prestan
- atención notaran que de cien profesores,
- apenas cinco son aquellos que hacen la diferencia;
- de cien camareros, apenas cinco son excelentes; de
- cien choferes, apenas cinco son
- verdaderos profesionales; y podria generalizar
- mas: de cien personas, apenas cinco son
- verdaderamente especiales.”
- “Es una pena muy grande no tener
- como separar este 5% del resto, pues
- si eso fuera posible, dejaría apenas
- los alumnos especiales en este salón y mandaría a los
- los demas afuera, entonces tendria el silencio
- necesario para dar una buena clase y dormiria
- tranquilo sabiendo haber invertido en los mejores.
- “Pero desgraciadamente no hay como saber
- cuales de ustedes son esos alumnos.
- Solo el tiempo es capaz de mostrar eso.
- Por lotanto, tendre que conformarme e
- intentar dar una clase para los alumnos
- especiales, a pesar del desorden que está
- siendo hecho por el resto.
- “Claro que cada uno de ustedes siempre puede
- elegir a cual grupo pertencerá. Gracias
- por la atención y vamos a la clase de hoy.”
- Ni seria preciso decir el silencio que se hizo en la clase y el nivel
- de atención que el profesor conseguio después de aquel discurso.
- El reto nos toco a todos, pues mi curso
- tuvo un comportamiento ejemplar en todas las clases de
- Fisiologia durante todo el semestre. Al final a quien le gustaria de,
- espontaneamente, ser clasificado como haciendo parte del resto?
- Hoy no recuerdo de muchas cosas de las clases
- de Fisiologia, pero del reto del profesor
- nunca mas me olvide.
- Para mi, aquel profesor fue uno de los 5% que
- hicieron la diferencia en mi vida. De hecho, percibi
- que el tenía razón y, desde entonces he hecho todo
- para estar en el grupo de los 5%, pero, como dijo él,
- no hay como saber si estamos yendo bien o no, solo
- el tiempo dirá a que grupo pertenecemos.
- Sin embargo, una cosa es cierta: si no intentamos
- ser especiales en todo lo que hacemos, si no
- intentamos hacer todo lo mejor posible,
- seguramente sobraremos en la clase del resto.
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